LA PRIVATIZACIÓN SIBILINA DE LA SANIDAD

LA PRIVATIZACIÓN SIBILINA DE LA SANIDAD

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RAFAEL GONZÁLEZ DELGADO / SECRETARIO GENERAL DE SANIDAD DE CCOO DE MÁLAGA

La privatización de la sanidad pública es una práctica habitual que en mayor o menor medida han tenido todos los gobiernos de nuestro país, tanto los del PP como los del PSOE, éste último de manera más contundente en Andalucía por su carácter sibilino-silencioso. La veleidades privatizadoras han sido una constante en la casi totalidad de las consejerías de Salud de las distintas autonomías.

De muchas formas: privatizando hospitales construidos con presupuestos públicos, cediendo a la gestión privada de algunos servicios como limpieza, cocina o mantenimiento, aumentando los conciertos con hospitales privados y un largo etcétera, según el imaginario de cada consejero de Salud.

En Andalucía desgraciadamente ha sido una constante, son ya clásicos las externalizaciones de la limpieza y lavandería en muchos hospitales de nuestra comunidad, aun siendo más cara esta externalización que realizar la citadas actividades dentro del sistema público, de una manera sencilla explicar que los costes salariales son los mismos o parecidos y además hay que pagar el 21% de IVA por contratar la actividad. Pero está otra privatización más sibilina y silenciosa que de manera continua esta llevando a cabo la Consejería de Salud en nuestra provincia desde hace ya varios años consistente en descapitalizar la sanidad pública y concertar cada vez más con la sanidad privada. Denuncia hecha de manera reiterada por CCOO contando con la negativa rotunda y permanente por parte de los distintos responsables habidos en la Delegación de Salud.

Esto de la negación es moneda de cambio habitual en las declaraciones de las autoridades sanitarias de la provincia a las que estamos acostumbrados en CCOO. A los hechos me remito: hace una década CCOO puso encima de la mesa la desigual adecuación de recursos sanitarios en relación a la población censada en nuestra provincia. La negación por activa y por pasiva fue la respuesta. Debe de ser una constante y aprendizaje habitual en nuestros delegados y delegadas de Salud porque los cuatro que ha habido desde entonces, José Luis Marcos, María Antigua Escalera, Daniel Pérez y la actual Begoña Tundidor, han utilizado esta práctica frecuentemente. Doy fe que todos ellos son excelentes personas, pero han tenido que tragar con ruedas de molino ante el olvido sanitario que ha sufrido nuestra provincia en los últimos veinte años. En este período la población ha aumentado en más de medio millón de personas y tenemos casi las mismas camas hospitalarias que entonces. Hoy día nadie puede negar que la falta de inversiones sanitarias en Málaga nos ha llevado a la situación actual.

Igual situación ocurre con las listas de espera desde hace más de un lustro ponemos en CCOO encima de la mesa con datos oficiales que Málaga es la última provincia andaluza en casi todos los registros de Listas de Espera, además este año hemos sido más atrevidos y hemos aclarado muchas de las técnicas de ocultación sobre las listas de espera. La respuesta, como no, la negación rotunda y de rebote desacreditar con errores de cálculo algo que es evidente y que sufre más de treinta mil malagueños.

La situación de las listas de espera es el exponente máximo de la mala gestión sanitaria en nuestra provincia. Las nuevas inversiones son inexistentes hasta el momento y además se está destruyendo a marchas forzadas los resortes de la sanidad pública. Las contrataciones de las ausencias por enfermedad o jubilación no se están llevando a cabo, culpando de la falta de autorización de las mismas a Servicios Centrales del SAS. Esta medida provoca lógicamente desprogramaciones, aumento de la lista de espera y sobrecarga para los profesionales. En cambio se aumenta en un 40% la concertación sanitaria con centros privados, hasta el punto que alguno de estos centros está publicitándose en los medios de comunicación ofertando una amplia gama de intervenciones quirúrgicas a costa del erario público. Blanco y en botella.

Varios datos corroboran esta afirmación. Con solamente destinar a la sanidad pública el aumento de presupuesto de los conciertos privados, que han pasado de 12 millones de euros al año a 16,5 millones de euros en 2016 y a 15,5 en 2017 en nuestra provincia (4,5 millones de euros), se podría abrir el Hospital del Guadalhorce al 100% sin detraer personal del Hospital Clínico o cubrir también al 100% las jubilaciones o ausencias por enfermedad de los profesionales sanitarios públicos.

Esta es la realidad que se niega desde la Delegación de Salud, dentro de algún tiempo quizás reconozcan, al igual que en el tema de la falta de inversiones, que CCOO tenía razón. Pero no es cuestión de llevar la razón, es cuestión de prioridades y la actual del SAS no pasa por aumentar y potenciar la sanidad pública, sino desviar fondos para la sanidad privada, eso sí de una manera sigilosa, a la chita callando.

Fuente: Diario Sur

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