Machirulo, o la nueva dialéctica del insulto

El Genero como elemento de insulto

Así espetaba Irene Montero, diputada de más relevancia en Podemos en el día de ayer. Atrás han quedado las formas menos beligerantes de la portavocía de Íñigo o el lenguaje culto de Carolina Bescansa. La nueva estrategia es la de seguir confrontando y entrar en las descalificaciones personales. Esta es la nueva táctica. Después de lo ocurrido en Vistalegre II, el conjunto de inscritos ha decidido relegar la inteligencia en la comunicación a un segundo plano. Se ha decidido que la forma de presentar una opción para todos los españoles es la de la violencia verbal. Y seguro que lo podrán justificar con “ellos empezaron primero” o con alguna soflama del feminismo de la diferencia, pero dicho queda, para la historia.

Machirulo y señoritas

En si misma, la palabra “Machirulo” es un invento de la resultante entre Macho y Chulo. Y por ello usa el género para la identificación para calificar y de forma negativa. Es, o pretende ser, un insulto. Un insulto de quien dice defender la igualdad. ¿Os imagináis que esta chica recibe un insulto relativo a ser mujer? Sería deleznable, de igual forma que esto lo es. Pero quien lo ha dicho es adalid de lo correcto y las buenas formas. Es el cambio que Podemos ofrece después de Vistalegre. Es difícil confiar en quien dice buscar la igualdad e insulta con cuestiones de género. Y esto se está generalizando también en otros partidos. Son aquellxs que luego tienen fina la piel y se sienten ofendidxs si les llaman “señorita”. Como le ocurrió a la alcaldesa del PSOE en Benaoján (Málaga) Soraya García Mesa cuando se sintió muy ofendida cuando su interlocutor en un programa de televisión la llamó “señorita”. Pidió respeto para ella y para todas las mujeres contra aquellos que las maltratan con ese término.

Señorito/a, definición RAE:

1. m. y f. Hijo de un señor o de persona de representación.

2. m. y f. coloq. Persona, especialmente si es joven, a la que sirve un criado.

3. m. coloq. Joven acomodado y ocioso.

4. f. Término de cortesía que se aplica a la mujer soltera.

5. f. Tratamiento de cortesía que se da a maestras de escuela, profesoras, o también a otras muchas mujeres que desempeñan algún servicio, como secretarias, empleadas de la administración o del comercio, etc.

Esto es lo que nos queda, aguantar que nos den lecciones de educación y urbanidad aquellos que no usan sus propias reglas. Aquellos que cuando se quedan sin argumentos son agresivos/as y se ofenden por el lenguaje de la RAE, el de todos y todas.

Muerte a la inteligencia desde la izquierda. Hola a la era de la descalificación como forma de política. Hola a la vieja izquierda.

irene-montero-se-encara-con-la-bancada-del-pp

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